viernes, 21 de septiembre de 2012

Una firma contra el despilfarro

Hasta un 50% de los productos alimentarios que se producen en la Unión Europea no llegan jamás a un estómago humano. Mientras tanto, los bancos de alimentos no tienen suficiente comida, ni de lejos, para hacer frente a una demanda que no para de crecer a causa de la crisis. ¿Puede hacer algo un ciudadano de a pie para contribuir a mitigar este derroche delirante? Mucho:

—No acumular comida que tarde o temprano se echará a perder, lo cual implica no prestar atención a ofertas del estilo 3x2 o 2x1 ni a segundas unidades a mitad de precio y comprar los productos frescos más a menudo (si necesitas dos cebollas, ¿para qué vas a comprar un quilo?). No tener demasiados alimentos en casa conlleva, además, un efecto añadido muy positivo: al final, acabas comiendo menos, y ya se sabe que las personas delgadas gozan de mejor salud y suelen vivir más años.

—Comprar los alimentos que, estando en buen estado, casi nadie adquiere. Un tomate pequeño o una manzana no muy ufana tienen casi garantizado acabar en la basura. ¿Acaso no conviene más fijarse en el olor o el gusto que en el color o la forma?

—Si en el restaurante te sobra comida, pedir que te la envuelvan para llevártela a casa.

—Colaborar en las colectas de alimentos o con las ONG que luchan por la soberanía alimentaria de los países de renta baja.

—Finalmente, participar en campañas de presión como esta, que pretende lograr que los alimentos que se tiran en los supermercados acaben en ollas sociales o en lotes para personas en dificultades. Anímate a visitar su web: clic.


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