martes, 5 de mayo de 2009

Un cuento chino

Una alta montaña impedía con su sombra que una aldea, construida a sus pies, recibiera los rayos del sol. L@s criaturas crecían raquític@s. Una mañana l@s aldean@s vieron al más anciano marchar por la calle con una cuchara de porcelana en las manos.
–¿A dónde vas? –le preguntaron.
–A la montaña –respondió.
–¿Para qué?
–Para quitarla de allí.
–¿Con qué?
–Con esta cuchara.
Tod@s estallaron en carcajadas.
–¡Jamás podrás!
–Ya lo sé: jamás podré. Pero alguien tiene que empezar...

2 comentarios:

LOREA OTSOA HONORATO dijo...

Un relato breve con una gran moraleja. Voy a seguir el blog para leer más cosas.



Un saludo.

Alex Amaro dijo...

Felicito al grupo por ésta página y les invita a pasar por mi blog.