domingo, 4 de enero de 2009

La Fundación Vicente Ferrer

Quién no se ha preguntado alguna vez si el dinero de nuestras donaciones llega de verdad a las personas que deseamos ayudar. Tod@s, seamos sinceros. Entre ell@s, nuestra amiga Camila, que un buen día decidió irse a la India para trabajar durante cuatro meses como odontóloga voluntaria para la Fundación Vicente Ferrer. Y, en efecto, allí comprobó que el dinero no se pierde por el camino. ¡Vaya que si llega!

Aunque el gobierno indio abolió las castas en 1950, este antiguo sistema social todavía pervive en la India rural. La Fundación Vicente Ferrer trabaja para transformar uno de los estados más pobres y áridos de la India, Anantapur, y, en particular, para sacar de la marginación a los pobres entre los pobres, los miembros de la casta de los intocables o dalits, como ellos prefieren llamarse.

Gracias al esfuerzo de l@s soci@s y voluntari@s de la Fundación, muchas aldeas de Anantapur tienen hoy casas, escuelas, agua potable y asistencia médica. Algunos de los proyectos más destacados son las asociaciones de mujeres, el hospital especializado en el tratamiento de personas con VIH, y las escuelas y residencias para niñ@s sord@s, cieg@s o con retraso mental. Todo ello sin dejar de lado el respeto por el entorno natural, ya que se han desarrollado sistemas para el uso de energías alternativas, la conservación del suelo y la reforestación.

Si alguna vez pasáis por el sur de la India, no dudéis en daros una vuelta por la Fundación para conocer sus proyectos. Comprobaréis que se trata de una ONG nada paternalista, donde l@s propi@s beneficiari@s participan de la gestión de los proyectos (“Dale a un hombre un pescado, y comerá un día; enséñale a un hombre a pescar, y comerá el resto de su vida”). Pero, ¡ojo!, lo más seguro es que os ocurra lo mismo que a Camila, que no pudo dejar de apadrinar a una niña a su regreso a España... Advertid@s quedáis.

(En la foto, tomada por Camila, se ve un grupo de niñ@s de una escuela de Anantapur, sonriendo como pocas veces se nos ve hacerlo a quienes vivimos en los países “ricos”. Para ell@s va nuestra modesta aportación de 50 euros.)

Obesos y hambrientos

Mientras 1.600 millones de personas del mundo padecen sobrepeso (400 millones de ellos, obesidad), más de 900 millones de seres humanos pasan hambre. A diario mueren por este motivo 60.000 personas pobres. Si un@ multiplica esta cifra por los 365 días del año, el resultado hace palidecer.

Las Naciones Unidas denuncian que la actual crisis económica mundial no va a hacer más que empeorar la situación, ya que los gobiernos del “Primer Mundo” recortarán su ya escasa ayuda al desarrollo. Uno de los organismos de la ONU, la FAO, reclama insistentemente fondos para ayudar a los agricultores del Tercer Mundo a mejorar sus cosechas. Que cuente con nuestra aportación (esta vez, extraordinaria) de 230 euros: clic.