viernes, 30 de octubre de 2009

"Que el dinero vaya a los hospitales"

"Hay cosas que a Occidente le gustaría decir a algunos africanos pero que por corrección política no dice. Cosas honestas como 'poneros las pilas' o 'poned orden en vuestra casa'. Cosas que serían consideradas racistas, pero que yo sí puedo decir".

Con esta premisa el reportero sierraleonés Sorious Samura, que se dio a conocer con el impactante documental Cry Freetown sobre el cruento conflicto civil en su país, expone su crítica a la actual relación entre Europa y África.

Samura, galardonado con premios como el Emmy y cuyos reportajes emite la CNN y la BBC, visitó recientemente Barcelona invitado por TV3 y la Fundación Cidob, donde participó en una conferencia sobre el vínculo entre ambos continentes. El reportero, conocido por mostrar la realidad africana de manera muy directa, considera que el enfoque solidario que actualmente practica Occidente ha fracasado: "Durante 50 años, África ha estado recibiendo millones en ayuda y nada ha cambiando. Hace 25 años del Live Aid, y Etiopía está exactamente igual", afirma.

Para Samura, el modelo "de arriba a abajo" es la principal causa de esta inoperancia, y culpa a la gestión que hacen algunos líderes corruptos de las ayudas. "De cada 50 millones que recibe un país como Nigeria, apenas un 5% llega a la población hambrienta", sostiene. "No estoy diciendo que no se ayude a África sino que se haga correctamente, que el dinero vaya directamente a hospitales, a colegios", apunta.

Para Samura, los motivos del fracaso son varios, y la culpa, compartida: "Los medios occidentales han hecho que los africanos nos relajásemos. África debe ser más responsable, tenemos que hacernos cargo de nosotros mismos. Pero la actitud de Occidente es siempre 'Más ayuda, más ayuda...'. Y esta no es la solución. Hay que encontrar otra forma".


Mirar hacia adelante
Samura llama a su pueblo a mirar hacia adelante y a superar los estigmas del pasado: "La esclavitud y el colonialismo fueron horribles, pero los medios llevan años contando tres cuartos de la historia: antes de que llegaran los barcos europeos teníamos reyes que también tenían esclavos. Y ellos los vendieron", recuerda.

El reportero abunda en los deberes pendientes que cree que tiene su pueblo: "La malaria y el sida matan a miles de personas en África, pero somos nosotros mismos los que tiramos la basura en cualquier parte sin preocuparnos de la higiene y no usamos condones".

Asimismo opina que "si Occidente cambiara la forma de comerciar con África y no alimentara con ayudas a algunos pésimos líderes, quizás muchos miles de inmigrantes dejarían de llamar a las puertas de Europa". Unos líderes a los que también responsabiliza de firmar los contratos que permiten que Occidente, y más recientemente China, sigan explotando los recursos naturales de los países africanos.


LOS REPORTAJES

'Cry Freetown'
Samura se dio a conocer en el 2000 con este reportaje sobre la guerra civil en su país. Contiene algunas de las imágenes más desgarradoras jamás emitidas en televisión. Ejecuciones a sangre fría, el horror de las mutilaciones y los niños soldado en un infierno causado por la fiebre de los diamantes en un país en el que el 90% de la gente jamás ha visto uno.

'Viviendo con hambre'
Con este ejercicio extremo de telerrealidad, Samura iniciaba una serie de reportajes en primera persona sobre realidades como el hambre, los refugiados, la corrupción o el sida. En esta ocasión, convive en una villa etíope durante un mes, experimentando en propia carne la grave carencia de alimentos que azota a muchos países africanos.

'Adictos a la ayuda'
En uno de sus documentales más recientes, el reportero responde a preguntas como a dónde va a parar la ayuda internacional en su país y en Uganda. Con el uso de la cámara oculta, muestra cómo medicamentos destinados a la distribución gratuita se pierden o se venden en tiendas, ante la pasividad -cuando no la connivencia-, de los Gobiernos.


(Fuente: diario ADN)

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Comida en la basura

Con la calderilla de l@s más ric@s, bien empleada, se podría resolver una buena parte de los problemas de l@s más pobres. ¿Candidez? ¿Idealismo? Tristram Stuart, un destacado freegan, cándido e idealista como él solo, autor del libro Basura: destapando el escándalo global de alimentos (Penguin, 2009), opina que con la comida desperdiciada durante un año en el Reino Unido y los Estados Unidos se podría terminar con la hambre que afecta ya a 1.000 millones de seres humanos. Primeras rebanadas de los panes del molde, peces capturados por error, frutas que no dan la talla, verduras que no presentan un aspecto impoluto, yogures a punto de caducar..., todo acaba en los cubos de basura del Primer Mundo. Ciertas cadenas de supermercados y de restaurantes encabezan este derroche delirante, pero l@s ciudadan@s de a pie no nos salvamos. Stuart afirma que “en el Reino Unido las familias tiran a la basura un cuarto de la comida que compran”.

Y no hace falta irse a revolver los contenedores de ingleses o estadounidenses. Se estima que cada español tira cada año a la basura comida por valor de unos 150 euros, ¡¡¡unos 60 kilos!!!

Pues nada, ya sabes lo toca, a planificar mejor las compras para evitar que la comida se eche a perder (oye, ni caso al 3x2 ni a segundas unidades a mitad de precio). Tu bolsillo lo agradecerá. Y si ves que te has pasado con la compra, acércate con las sobras por el Banco de los Alimentos: clic.

Para celebrar que este post nos ha salido redondo, :D, nosotr@s vamos a llevar unos cuantos kilos de comida al punto de recogida de alimentos del barrio...

martes, 4 de agosto de 2009

Microdonaciones

En 1974, Bangladesh padeció una terrible hambruna. Muhammad Yunus, profesor universitario de Economía, vio morir de hambre por las calles a miles de sus conciudadan@s. Para poder subsistir, much@s de los que no perdieron la vida se vieron obligados a pedir dinero a prestamistas que les exigían intereses abusivos. Yunus se escandalizó al ver cómo una campesina tomaba prestado menos de un dólar a condición de que el prestamista se quedase con el derecho en exclusiva a comprar todo lo que ella produjera al precio que él decidiera. De la indignación ante semejante forma de esclavitud nació en 1983 el Grameen Bank.

El Grameen Bank presta hoy pequeñas sumas de dinero a personas pobres que necesitan comprar semillas o animales de granja, iniciar un negocio, construir una casa... A pesar de que no se les exigen avales, estas personas pagan y resarcen los préstamos puntualmente en el 99% de los casos. La idea del microcrédito ha sido exportada a otros muchos países del Tercer Mundo y también al mundo rico, incluidos los mismísimos Estados Unidos, en un caso de transferencia de sabiduría del mundo “pobre” al “rico” que constituye una sonora bofetada en la cara de nuestro trasnochado paternalismo occidental.

Esta vez vamos a dedicar 40 euros a cofinanciar los proyectos de un par de emprendedores sin recursos. Como Thuy, una peluquera vietnamita de 24 años que solicita ayuda a través de la página web babyloan.org para hacer un curso de maquillaje y poder ofrecer un mejor servicio a sus clientas. Cuando recuperemos este capital (no es caridad, son préstamos que nos serán devueltos), lo reinvertiremos en otros proyectos, y así hasta el infinito...

(Hazlo posible, Babyloan y Kiva son plataformas virtuales que tienden puentes entre quienes tienen capital y quienes lo necesitan. ¿Deseas ayudar a hacer viables pequeños negocios en países en vías de desarrollo mediante micropréstamos? No dejes de visitar estas páginas web.)

miércoles, 27 de mayo de 2009

Canguros de confianza

A menudo resulta difícil encontrar una persona a quien confiar el cuidado de un bebé o un anciano. Con frecuencia, quienes podrían cubrir estos puestos de trabajo se topan con múltiples obstáculos para acceder a ellos en condiciones dignas, particularmente si han nacido fuera de España. Por suerte, asociaciones como Anem per feina tienden puentes entre unos y otros.

Anem per feina es una coordinadora para la inserción sociolaboral que trabaja en Barcelona, el Camp de Tarragona y les terres de l’Ebre. Su labor consiste en facilitar empleadas de plena confianza (para tareas de servicio doméstico, cocina, canguros, limpieza, etc.) a empresas y personas particulares que quieren contratar a alguien desde una opción inclusiva y justa. Al tiempo, ayudan a estas chicas a regularizar su situación administrativa y les ofrecen todo el apoyo para realizar sus labores eficazmente. Como se trata de una entidad sin ánimo de lucro, no cobran por la intermediación. Vaya para ell@s esta vez una pequeña aportación de 30 euros.

(Anem per feina tiene su sede en la calle Guàrdia, 11 –Barcelona–. Se puede contactar con ell@s a través de su web www.anemperfeina.org o en el teléfono 934433040).

martes, 5 de mayo de 2009

Un cuento chino

Una alta montaña impedía con su sombra que una aldea, construida a sus pies, recibiera los rayos del sol. L@s criaturas crecían raquític@s. Una mañana l@s aldean@s vieron al más anciano marchar por la calle con una cuchara de porcelana en las manos.
–¿A dónde vas? –le preguntaron.
–A la montaña –respondió.
–¿Para qué?
–Para quitarla de allí.
–¿Con qué?
–Con esta cuchara.
Tod@s estallaron en carcajadas.
–¡Jamás podrás!
–Ya lo sé: jamás podré. Pero alguien tiene que empezar...

viernes, 17 de abril de 2009

“Que el mundo no se desentienda de las masacres”

Entrevista a Donatella Rovera, responsable de Amnistía Internacional (AI) para Oriente Medio (Lluís Amiguet, La contra de La Vanguardia, 17/04/2009)

Mi padre es argentino; mi madre, rumana nacida en Italia, como yo, que me crié en Francia y vivo en Londres, desde donde viajo a Oriente Medio. Llevo 18 años recogiendo testimonios de guerra para aclarar crímenes contra la humanidad. Colaboro con la Fundació Alfons Comín

¿Ha conocido a alguien que disfrute matando?
Sí, he tratado con gente que hacía daño sólo porque podía hacerlo...

¿Dónde?
Investigué, por ejemplo, los horrores de la guerra de Argelia en los noventa. Una mañana aparecía un pueblo entero..., 300 personas degolladas y el gobierno me negaba a mí que hubiera habido un solo muerto...

¿Y usted qué sabía?
Yo conocía a las familias asesinadas. Había estado allí antes. Ese es nuestro trabajo: estar allí y hablar con todos; evitar de algún modo que en el peor de los conflictos se destruya el puente humano.

Lo de Argelia fue un enigma macabro.
Había descontento por la pobreza; odios heredados del periodo poscolonial y un ejército argelino donde se enfrentaban varios clanes cuando, como recordará, se interrumpió el proceso electoral...

¿Cuál fue su estrategia allí?
Lograr que aquellos asesinatos no salieran gratis a quienes los cometían.

¿Cómo?
Llamamos la atención internacional. En otoño de 1997, al fin conseguimos que el mundo se preocupara por las masacres argelinas.

¿Y qué?
Hubo presiones diplomáticas.

¿De qué sirvieron?
Sirvieron, porque con ellas habíamos logrado que el coste de asesinar allí subiera.

¿Matar ya no salía gratis?
Deberíamos lograr que quien atente contra los derechos de una persona sepa que podría tener que responder por ello. En realidad, el 85 por ciento de nuestro trabajo es un gris, anónimo y desalentador ir y venir que a menudo da la impresión de que no lleva a ningún sitio... Y eso si me dejan entrar en el país: Israel nos impidió la entrada en Gaza durante su última invasión.

¿Le prohíben la entrada a menudo?
En Marruecos no nos dejaron entrar hasta 1993; en Argelia no pude entrar ni en 1992 ni en 1993: pasaba años esperando visados, y en Túnez llegaron a declararme persona non grata en 1993 y 1994.

Algo habría hecho: tal vez algo bueno.
Un ministro tunecino aseguró en una entrevista que yo ya podía volver; cogí el avión, pero volvieron a rechazarme en la aduana. Ya le he dicho que a menudo me da la impresión de que vago por el mundo para nada.

Puede que intentarlo sea importante.
He intentado hacer lobby para que se abra una investigación sobre la última invasión de Gaza. He visto a diplomáticos balbucear excusas absurdas... Y no lo hemos logrado.

No me habla del 15 por ciento bueno...
¡Es lo que me mantiene trabajando! En ese porcentaje está, por ejemplo, un grupo de ex militares israelíes que hace sólo un par de años eran odiados por los palestinos y hoy trabajan por la paz con los palestinos.

¿Por qué?
Hay quien goza matando, pero también hay personas que –entre gente enloquecida que se asesina– saben reconocer a otro ser humano bajo el disfraz de enemigo. Y eso nos permite a todos continuar siendo personas.

...
Por eso vale la pena seguir trabajando. No creo que vayamos a cambiar el mundo, pero tal vez logremos hacerlo algo menos malo.

¿Por qué ingresó en AI?
En el año 1990 vi un anuncio en The Guardian. Pedían lo que yo sabía: árabe y conocimientos del mundo árabe y hebreo, y experiencia en Israel. Yo había estudiado en Alejandría y Jerusalén.

¿Cuánto le pagan?
Treinta mil libras (alrededor de 30.000 euros) al año. Y a eso dedúzcale impuestos. Ya ve que no trabajamos por dinero.

¿Está mejor hoy Oriente Medio?
Quien no vea que empeora es un iluso.

¿Y usted trata de ser equidistante?
Sólo si los hechos lo son. Mi trabajo es construir una red de relaciones que permitan reunir testimonios para extraer algo de la verdad que al hacerse pública permitirá que se haga justicia para defender los derechos de israelíes, árabes, palestinos y de cualquier otra persona.

¿Cómo logra que le den esa confianza?
Saber árabe, por ejemplo, me permite evitar el traductor, que puede intimidar a los testigos. Así logré demostrar que los de Hamas estaban asesinando e intimidando a otros palestinos cuando empezaron los enfrentamientos entre ellos y Al Fatah.

¡Qué complejo, ese conflicto!
Las guerras son un laberinto diabólico, pero si logras sacar a la luz un poquito de verdad, se consiguen cosas, tal vez pequeñas...

¿Más ejemplos?
En el 2006 logramos testimonios de soldados israelíes que reconocieron haber disparado artillería a bulto –indiscriminadamente– sobre el sur de Líbano.

¿Y qué?
Yo los había visto, pero lo importante era lograr que los soldados lo reconocieran...

¿Por qué hablan con usted?
¿Por qué hablan los testigos con los periodistas? Porque son personas, y quieren decir la verdad, pese a todo.

No deben de ser muchos.
La mayoría cree que los israelíes –o los palestinos– nunca son verdugos; siempre son víctimas. Y tratan de intoxicarte con su visión. Y en medio de ese caos de odio e intereses estás tú, como una hormiguita, reuniendo testimonios y datos...

Encuentro en Donatella a una mujer tan abatida por conseguir tan poco como convencida del valor de ese tan poco. Convenimos en que las personas –así, tomadas de una en una– somos más importantes que cualquier idea, religión, país o bandera: no hay esfuerzo más meritorio que el de evitar que nos asesinen en su nombre. Y eso lo saben las personas capaces de ver bajo el uniforme enemigo a otros humanos. También están los asesinos, pero si estos temen –aunque sea poco y sólo un segundo– ser denunciados por alguien como Donatella, ese esfuerzo vale la pena. Se lo digo y sonríe: me confiesa su adicción al trabajo y después me cuenta más animada que pronto se tomará un año sabático.

miércoles, 15 de abril de 2009

Desiguales ante el sida

Hasta no hace mucho contagiarse de sida equivalía tarde o temprano a una sentencia de muerte. Por suerte, hoy hay medicamentos que permiten convertir en crónica una enfermedad antes mortal, y lo mejor de todo es que la Seguridad Social cubre su coste. Claro que no en todas partes es así. Dos millones de personas de los países pobres siguen muriendo cada año de sida.

El Fondo Mundial para el Sida, la Tuberculosis y la Malaria es una organización de la ONU que ha logrado tratar con antivirales a dos millones personas. El Fondo se ha propuesto hacer llegar la atención a tod@s l@s infectad@s que necesitan medicación (unos cuatro millones más), un esfuerzo titánico que requerirá que los gobiernos occidentales y l@s particulares más concienciad@s aporten una riada de dólares. Vaya de nuestra parte una donación testimonial de 25 dólares, ¡tan poquito! :’(, hecha a través de su web: clic.

Para saber más sobre este tema, no dejes de leer el artículo “Tocados por la esperanza” de El País Semanal.

miércoles, 1 de abril de 2009

Error 104


La nueva campaña de SETEM cuestiona en un vídeo la banca tradicional y cómo un error de calculo puede conducir a una solución para cambiar el sistema


Todo comenzó cuando un hombre hizo un experimento curioso en Internet. Dividió el dinero destinado a un plan del Gobierno estadounidense para salvar a los bancos entre los habitantes del planeta. El resultado: 104 millones de dólares para cada uno de nosotros. Muchos periodistas de renombre se hicieron eco de este experimento pero, sin embargo, ninguno se dio cuenta de que había un error de calculo. La división daba 104 dólares. Esto provocó críticas sobre quienes no habían comprobado la operación pero, según afirma SETEM, nadie hizo ni un sólo comentario que reflexionase sobre esos 104 dólares. La organización hace un guiño a este hecho en 'Error104.com' y propone añadir una segunda fase al experimento. Que cada uno de los 6.700 millones de habitantes del planeta coja esos 104 dólares y los lleve a un banco ético, de forma que el 100% de ese dinero se destine a apoyar proyectos con beneficios sociales y medio ambientales: organizaciones de comercio justo, microcréditos para las personas de países pobres y proyectos de energías alternativas, por ejemplo. En total, 700.000 millones de dólares con el objetivo de cambiar el mundo.


De esta forma, asegura la organización en el vídeo, "la banca tradicional no recibirá esos 104 dólares y no podrá especular ni seguir financiando el tráfico de armas, proyectos que aceleran el cambio climático, empresas que explotan a trabajadores en países pobres ni repartirá bonos millonarios entre sus ejecutivos".


(Por Yolanda Téllez, Canal Solidario: clic)

jueves, 12 de marzo de 2009

Recordando a Rodolfo

El aciago 11 de marzo de 2004, Rodolfo se encontraba en uno de los vagones que saltaron por los aires. Desde entonces, no ha pasado un instante sin que sus familiares y amigos le extrañasen. Tanto le echan de menos que un buen día decidieron crear una fundación con su nombre para mantenir vivo su recuerdo y el de todas las personas que perecieron aquella fatídica jornada. La Fundación Rodolfo Benito Samaniego otorga cada año unos premios a trabajos de investigación y desarrollo en el campo científico y tecnológico, así como a proyectos que promuevan valores de convivencia como la paz, la solidaridad, la libertad o la democracia.

“Nos queda la palabra. Siempre tuvimos la voz y la palabra como argumento, nosotr@s, los demás, los que trabajamos por construir una sociedad cada vez mejor, más solidaria, más justa; una sociedad libre y democrática, ganada por derecho, ganada a costa de sufrimientos individuales y colectivos, ganada por la única fuerza que es legítima esgrimir, que no es otra que la fuerza de la razón”.

martes, 10 de febrero de 2009

Vitaminas en la maleta

La falcemia es una enfermedad hereditaria incurable, propia de los países del Caribe. Provoca en quien la padece anemia, infecciones y fuertes dolores óseos y musculares. Estos síntomas pueden paliarse tomando a diario vitamina B12 y ácido fólico. Por desgracia, tales vitaminas son un lujo que no está al alcance de quienes sobreviven con escasos recursos económicos.

José Manuel, un barcelonés que vive desde hace tres años en un barrio popular de San Francisco de Macorís (República Dominicana), conoce muchos casos de niñ@s que no pueden ir al colegio por los dolores que sufren. Cada vez que viene de visita a Barcelona, aprovecha para regresar con un poco de solidaridad en la maleta. Gracias a su iniciativa, y a la de otras personas de Santo Domingo, unas cuantas familias recibirán pronto cajitas de vitaminas y ácido fólico. Algunas, de nuestra parte. Gracias por tu sensibilidad, José Manuel, y avisa cuando vuelvas por Barcelona. ¡Pasaremos de nuevo por la farmacia!

(Si alguien planea ir a Santo Domingo y tiene un pequeño hueco en la maleta, nosotr@s podemos ponerle en contacto con alguna de aquellas familias dominicanas.)

domingo, 4 de enero de 2009

La Fundación Vicente Ferrer

Quién no se ha preguntado alguna vez si el dinero de nuestras donaciones llega de verdad a las personas que deseamos ayudar. Tod@s, seamos sinceros. Entre ell@s, nuestra amiga Camila, que un buen día decidió irse a la India para trabajar durante cuatro meses como odontóloga voluntaria para la Fundación Vicente Ferrer. Y, en efecto, allí comprobó que el dinero no se pierde por el camino. ¡Vaya que si llega!

Aunque el gobierno indio abolió las castas en 1950, este antiguo sistema social todavía pervive en la India rural. La Fundación Vicente Ferrer trabaja para transformar uno de los estados más pobres y áridos de la India, Anantapur, y, en particular, para sacar de la marginación a los pobres entre los pobres, los miembros de la casta de los intocables o dalits, como ellos prefieren llamarse.

Gracias al esfuerzo de l@s soci@s y voluntari@s de la Fundación, muchas aldeas de Anantapur tienen hoy casas, escuelas, agua potable y asistencia médica. Algunos de los proyectos más destacados son las asociaciones de mujeres, el hospital especializado en el tratamiento de personas con VIH, y las escuelas y residencias para niñ@s sord@s, cieg@s o con retraso mental. Todo ello sin dejar de lado el respeto por el entorno natural, ya que se han desarrollado sistemas para el uso de energías alternativas, la conservación del suelo y la reforestación.

Si alguna vez pasáis por el sur de la India, no dudéis en daros una vuelta por la Fundación para conocer sus proyectos. Comprobaréis que se trata de una ONG nada paternalista, donde l@s propi@s beneficiari@s participan de la gestión de los proyectos (“Dale a un hombre un pescado, y comerá un día; enséñale a un hombre a pescar, y comerá el resto de su vida”). Pero, ¡ojo!, lo más seguro es que os ocurra lo mismo que a Camila, que no pudo dejar de apadrinar a una niña a su regreso a España... Advertid@s quedáis.

(En la foto, tomada por Camila, se ve un grupo de niñ@s de una escuela de Anantapur, sonriendo como pocas veces se nos ve hacerlo a quienes vivimos en los países “ricos”. Para ell@s va nuestra modesta aportación de 50 euros.)

Obesos y hambrientos

Mientras 1.600 millones de personas del mundo padecen sobrepeso (400 millones de ellos, obesidad), más de 900 millones de seres humanos pasan hambre. A diario mueren por este motivo 60.000 personas pobres. Si un@ multiplica esta cifra por los 365 días del año, el resultado hace palidecer.

Las Naciones Unidas denuncian que la actual crisis económica mundial no va a hacer más que empeorar la situación, ya que los gobiernos del “Primer Mundo” recortarán su ya escasa ayuda al desarrollo. Uno de los organismos de la ONU, la FAO, reclama insistentemente fondos para ayudar a los agricultores del Tercer Mundo a mejorar sus cosechas. Que cuente con nuestra aportación (esta vez, extraordinaria) de 230 euros: clic.